En Cumplimiento del Encaje Pero Desencajados

Por Alexis Js. Acosta Genao

La Tasa de Cambio

El título mas arriba es una contradicción, una falacia matemática, ya que un banco encajado no puede estar desencajado.

Lo que deseo expresar es que un banco que haya cumplido con las reglas del encaje puede desencajarse al desconocer los volúmenes que se intercambiarán en la Cámara de Compensación, los que dependen del público. Es por eso que el negocio financiero, monetario o no monetario, es tan arriesgado.

Las razones por las cuales ese banco, aun después de haber cumplido con los requisitos de Encaje Legal Encaje Legal quede desencajado, son varias, pero esencialmente la posición de Encaje Legal de los bancos está sujeta al bienestar del país, y a la política monetaria del gobierno vigente.

Cuando la situación económica de nuestro país entra en un ciclo restrictivo, en ese mismo sentido se orienta la posición de Encaje Legal de los bancos. Si la situación económica es “mala” como decimos los dominicanos,  el público demanda sus valores, la mayoría de las veces para satisfacer las necesidades más perentorias y los industriales y comerciantes utilizan sus fondos para sostener sus empresas.

Este escenario se complica si el Banco Central impone medidas de restricción modificando la estructura, y los porcentajes, de los requerimientos de encaje legal con el objetivo de contraer la masa monetaria en circulación y disminuir la vocación de los pesos en buscar monedas fuertes, y con ello frenar, en lo posible, potenciales incrementos en la inflación via una alta tasa de cambio.

En otros casos, tal como hemos visto post Baninter, el Banco Central se convierte en un competidor directo de los bancos comerciales mediante la colocación de valores en forma de bonos y certificados a tasas de interés pasivas superiores a las que paga la banca comercial y otras entidades del sistema.

La estrategia post Baninter del Banco Central parece no tener un espíritu adversarial contra los bancos comerciales y las empresas financieras, sino la de tener el control de la enorme masa monetaria liberada con la locura de la liquidación de Baninter y empresas afiliadas, creando, de paso, una especie de presa monetaria al convertirse, de facto, en una institución financiera no monetaria, en donde el flujo del cash flow estaba orientado, naturalmente, a ser preservado en las arcas del banco, pues los ahorrantes, al tener una mejor tasa de interés quedan cautivos en esa institución. Eso explica, en parte, la estabilidad en la tasa de cambio y del pais. Esa política del Banco Central ante la crisis que se presentó en el 2003 es hermosa, innovadora y digna de ser estudiada en los anales de la literatura bancaria mundial. La estrategia,  ha derivado en una especie de divestiture al ir cediendo, a otras instituciones financieras no monetarias, el manejo y control de esos ahorrantes y sus inversiones, lo cual se añade como una decision sencillamente brillante y muy bien pensada.

Respecto a la tasa de cambio mi experiencia diaria me permitió observar que hay una relación directa de la iliquidez de los bancos y la tasa de cambio. Cuando esta es estable, los bancos mejoran su posición de liquidez.

Cuando es inestable, ocurre lo contrario, y la liquidez de los intermediarios financieros se reduce, a veces de forma muy notable, provocando lo que en el argot bancario se conoce como desencaje, que es cuando la suma del dinero en Caja y en el Banco Central disminuye por debajo de los valores requeridos por la autoridad monetaria como expliqué antes.

Si recordamos el ejemplo de los $10 que recibió el banco comercial y asumimos que este cumplió con el requisito de mantener en sus bóvedas y en el Banco Central los $2, y prestó el resto, estaríamos en presencia de un cumplimiento cabal de lo que exigen las autoridades monetarias.
Asumamos de nuevo que la situación económica está “mala”, y que la tasa de cambio se comporte en forma inestable.

asimismo, si el Banco Central incrementa o modifica los requerimientos de encaje legal, como ocurrió casi siempre, es previsible que dos escenarios se presenten, ambos muy conflictivos por cierto.

El primer escenario contemplaría que el banco comercial exija a sus clientes que le paguen los préstamos, y con esos pagos reajustar los valores en efectivo que debe mantener en Bóveda y en el Banco Central.

Pero como existe una situación restrictiva de la actividad económica, es muy difícil que los clientes puedan pagar sus acreencias y de esa manera hacer posible que el banco pueda cumplir con esos requisitos súbitos y no preanunciados del Banco Central.

Por otro lado, la motivación de los depositantes varía. Se ven compelidos a utilizar sus ahorros para subsistir a la crisis, ó se dedican a convertir sus inversiones en pesos en monedas fuertes como forma de hedging, o protección, ante la percepción de que la moneda reflejará la situación de crisis y se reducirá de valor.

Cuando esto sucede, de repente, bancos solventes, muy bien manejados, se ven en la disyuntiva de no disponer de suficientes recursos líquidos para enfrentar la dualidad creada por esos requerimientos de un mayor encaje, y retiros de los depositantes.