La Reserva Federal y el Legado de Thomas Jefferson

Por Alexis Js. Acosta Genao

Los Estados Unidos al final del siglo Diecinueve, y principios del Veinte, estuvo afectado por una sucesión de desastres financieros que se acentuaron luego del terremoto de San Francisco en 1906.

No existía un Banco Central que regulara los intercambios en la Cámara de Compensación de los efectos entre las diferentes instituciones financieras, y los consolidara de manera que cada banco participante pudiese hacer los intercambios en forma confiable.

El primer Banco Central fue establecido por Alexander Hamilton, quien fue el primer Secretario del Tesoro, durante la presidencia de George Washington, en 1791, quien se había visto obligado a pagar a las tropas con la llamada “Intercontinental”; ese Banco Central tuvo una fuerte oposición del revolucionario y científico Thomas Jefferson. El banco sólo duró 20 años al expirar la licencia del Congreso de los Estados Unidos en el 1811.

Un segundo Banco Central fue creado en el 1816 y operó hasta el 1832. En esa época el portafolio de préstamos de los bancos, la mayoria de los cuales operaban en las ciudades, era a muy corto plazo, de 30 y máximo 60 dias; esta estrategia crediticia procuraba tener fondos líquidos disponibles ante la eventualidad de retiros inesperados, y curiosamente, tenia la peculiaridad de que los créditos eran auto-liquidables, es decir, los fabricantes y comerciantes suscribían los préstamos para pagar a sus suplidores y trabajadores, vendían la mercancía y con los cobros pagaban al banco.

(En el presente, este tipo de préstamos se otorga  y acomoda a muchas empresas en actividades de  “commodities”; a las compañías manufactureras, y comerciales, los créditos están estructurados en base al “Flujo de Caja”, o de “Cash Flow”, debido a que es muy difícil, sino imposible, que sus ciclos de conversión de activos, es decir desde la compra e inversión en materia prima, y estas en productos en proceso y luego terminados, y mas tarde en cuentas por cobrar, y finalmente en cash, le permitan pagar este tipo de préstamos en el muy corto plazo de 60 dias. Esta realidad se reflejaria en forma muy onerosa para todos los bancos que cerraron, y que les solicitaban a sus clientes que le pagaran los préstamos, como explico mas adelante)

Cuando el segundo Banco Central de los Estados Unidos cesó en sus operaciones, los Gobernadores estatales asumieron la supervisión de las actividades bancarias con resultados catastróficos debido a la falsificación de la moneda, y a la práctica de que los bancos otorgaban los préstamos utilizando sus propias monedas, ó “Notes”, una verdadera locura.

Esas “Notes” eran redimibles “a la vista”, es decir a presentación, por cash, por plata o por oro. Los supervisores bancarios designados por los Estados de la Unión debían verificar que los bancos tenían suficiente efectivo para honrar las Notas en circulación, lo cual no fue siempre el caso, quedando miles de ciudadanos privados de sus recursos financieros.

Como un reconocimiento a esos Supervisores Bancarios, debo afirmar que su extraordinaria responsabilidad quedaba muy afectada por la enorme variedad de Notas en circulación (mas de 10,000 tipos diferentes) lo que dificultaba inferir su validez. Esta situación provocó que el público demandara una moneda única y que fuese aceptable sin riesgos de legitimidad.

Esta presión social y empresarial logró que el Congreso  estableciera la National Currency Act en el año 1863, la cual fue luego revisada por el Presidente Abraham Lincoln, cambiándosele el nombre por el de National Bank Act, y con ella un nuevo sistema nacional de bancos y el establecimiento del Contralor de la Moneda (The Comptroller of the Currency).

En el 1864 se estableció la Moneda Nacional, y el surgimiento de las llamadas “Government Securiies”, que fueron adquiridas por muchos bancos con la ventaja de que cuando algunos de esos bancos quebraban, el Contralor de la Moneda vendia esos “Securitites” y les pagaba a los inversionistas y ahorrantes sin que ninguno de ellos perdiera su dinero. Sin embargo, no existía aun un Banco Central…

Pero lo cierto era que Jefferson le tenía pánico a los banqueros, escribiendo lo siguiente: cito

“Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate.

Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecen entorno a los bancos privarán a la gente de toda su posesión, primero por medio de la inflación, seguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron“.
(Las negritas son del autor). Fin de la cita.

En vista de la influencia del legado de Jefferson, un grupo de políticos, y media docena de banqueros, convinieron reunirse en secreto, en 1910, bajo la excusa  de una expedición de caza, en la isla remota de Jekyll en el Estado de Georgia. El objetivo era diseñar un sistema bancario central.

La razón: el segundo intento de  crear un Banco Central, y que se regulara, entre otros objetivos las transacciones liquidadas entre las entidades del sistema financiero en los Estados Unidos fue abortado por otro presidente, Andrew Jackson, en 1836.

La desconfianza de Jackson con los banqueros era tan acentuada como la de Jefferson, quizás mas radical.

En efecto, ante la percepción de que su propio vicepresidente, John C. Calhoun, estaba vinculado a poderes extranjeros, en especial al Papa, y a intereses Judios, representados por la prestigiosa familia Rothschild, este escribió lo siguiente: Cito

“ ¿No constituye un peligro para nuestra libertad e independencia el tener un banco que tiene tan poco en común con nuestra nación? (Se refería Jackson a un Banco Central)
¿No representa el mismo una causa de temor el pensar en la pureza y la paz de nuestro proceso eleccionario y en la independencia de nuestro país en guerra?

El tener control de nuestro dinero, el recibir el dinero público y el mantener a miles de nuestros ciudadanos en un estado de dependencia, sería peor y más peligroso que cualquier enemigo militar y naval”.  (Las negritas son del autor).

Herman E. Cross, Documentary History of Banking and Currency in the United States, Chelsea House, pp. 26, 27. Fin de la cita.

Esa reunión en la isla de Jekyll fue severamente criticada por los opositores a la creación de un Banco Central, de ahí, posiblemente, que los Estados Unidos no lo tenga, por lo menos en su acepción gramatical.

La reunión y la demonización de la reunión en la Isla de Jekyll, quedó plasmada en el libro de G. Edward Griffin, titulado La Criatura de la Isla de Jekyll, que fue perpetuada en una película.

El ex pelotero, Jim Bunning, quien realizó la extraordinaria hazaña, pues en esa época era casi impensable que pudiese hacerlo,  de ganarle, creo que un juego, a Don Juan Marichal, y quien luego fue Senador de los Estados Unidos, al referirse a Bern Bernanky, entonces Jefe de la Reserva Federal, lo caracterizó como la “Criatura de la Isla de Jekyll”, en referencia  al libro de Griffin, el cual se popularizó y por un tiempo era difícil conseguirlo en su forma impresa.