La Venta de la Cartera Préstamos

La Venta de la Cartera Préstamos

Por Alexis Js. Acosta Genao

Pero todavía le quedan al banco algunos recursos disponibles para obtener liquidez. Utilicemos de nuevo un experimento mental para ilustrar el tema.

Asumamos que el banco depositó los $2 requeridos de los $10 que captó. Y que prestó los $8 restantes. Bajo ese escenario el banco está encajado.

Asumamos también que los clientes requieren $5 para cubrir necesidades urgentes -determinadas por el aumento en los precios originados por los incrementos en la tasa cambiaria – sobre todo los de la canasta familiar-  de los $10 que depositaron, y que el Banco Central aumentó los requisitos de encaje.

Bajo este escenario el banco sólo tiene los $2 guardados  en Caja y en el Banco Central. Le faltan $3 para pagar los depósitos que le están retirando sus clientes.

Una alternativa sería que el banco le exija a sus clientes de préstamos que le paguen los $3, tal como expresé mas arriba, pero estos a su vez no pueden pagarlos porque la situación está mala y nadie tiene liquidez, ya que se trata de una cadena.

El Banco Central tampoco se los puede prestar usando la ventanilla de Adelantos y Redescuentos, pues las autoridades lo que procuran es reducir la masa monetaria en circulación.

El banco comercial tiene otro recurso y es vender $3 de los pagarés de su cartera de préstamos a inversionistas interesados.

Este mecanismo se usó mucho en el país, principalmente mediante la venta de parte de la cartera de préstamos a las Asociaciones de Ahorros y Préstamos.

PROBLEMAS DE LA VENTA DE CARTERA PRESTAMOS

Esta última opción tiene un grave problema. El banco que elige esta ruta se despoja de la parte de su estructura financiera que le produce ingresos via la generación de intereses y comisiones.

También tiene el dilema contable de cómo registrar esas transacciones, es decir, si como préstamos a la entidad, o como una venta; la primera opción reflejaría la creación de una cuenta real, mientras que la segunda originaria una cuenta temporal que se eliminaría (llevándose a cero) en el cierre fiscal de que se trate.

Las consecuencias legales eran considerables también, pues me parece recordar que esas ventas no les eran notificadas a los clientes de préstamos, en parte debido al estigma que creaba el despojarse, y comunicarles a ellos la venta de esos activos.

Si sé que fue objeto de discusión en los bancos comerciales la forma de dicho registro en los libros, y dejado para que fuera discutido con los auditores internos y externos de cada entidad.

Pero al vender la cartera, en la práctica, y no hacerse la transferencia de los clientes a la entidad proveedora de los fondos, si bien es cierto que se aliviaba la iliquidez en forma temporal, el banco seguia con la obligación con los depositantes y ahorrantes, es decir, cada mes debia pagar los intereses, la nómina, la electricidad, el teléfono, etc, etc.). Es por eso que esta era la opción menos deseada.

El banco también debe hacerle al tremendo desafio de los retiros por la Cámara de Compensación cuando tiene un saldo en su contra, balances desfavorables que reflejan la fortaleza de los bancos mas viejos y grandes del mercado, cuyo grado de capitalización a través de sucursales les permite mantenerse en condiciones de liquidez manejables.

OTRAS OPCIONES PARA ENFRENTAR DESENCAJES

Volviendo al tema de la iliquidez ocasionada por retiros y/o una política restrictiva del Banco Central, otra penúltima alternativa para el banco comercial es buscar entre sus socios, o recurrir a un inversionista que disponga de capital líquido y compre acciones por los $3 que hacen falta, o el establecimiento de acuerdos con los ahorrantes mediante los cuales estos permitan que sus fondos sean convertidos en forma temporal en acciones preferidas.

La primera opción fue la elegida por los ejecutivos de todos los bancos colapsados cuando entraron en el ciclo natural de iliquidez, o inducido por políticas monetarias agresivas por parte del gobierno, a la que está sujeto el sistema bancario, y que sólo desaparece cuando mejoran las condiciones generales de la economía.

La segunda alternativa fue también utilizada por muchos bancos y acogida muy bien por los ahorrantes, en especial los clientes de mediano y gran tamaño, quienes se beneficiaban asi de los ingresos que esas modalidades les generaban. Desafortunadamente, esta segunda opción creó serios problemas a algunos ejecutivos bancarios al ser utilizadas en litigios que como parte de alegados bancos paralelos, aunque aun en nuestros días, en numerosos países con una banca mas avanzada que la nuestra estos productos son normales y beneficiosos para los ahorristas.

Otra posibilidad es asociarse y fundirse por absorción con alguna entidad local ó foránea de reconocida solvencia y liquidez, algo normal y que se ha realizado en varios casos en nuestro país, incluyendo Bancibao, cuyos activos totales apenas representaban el 4.9 % de los de la entidad adquiriente.

En efecto, la historiografía bancaria reciente es abundante en los esfuerzos realizados por los dueños de bancos cerrados en buscar liquidez por miles de millones de pesos, entre los que se encuentran una capitalización por $4,000 millones que hicieron los accionistas  del Baninter, acuerdos entre Bancrédito y Bancaja, el Mercantil y el Banco de Trinidad, y otras diligencias que quedaron documentadas en la prensa y en el Banco Central, lo que demuestra un genuino interés en que sus empresas se mantuvieran operando, a pesar del ambiente hostil para los negocios debido a la gestión gubernamental de entonces.

También demuestra un compromiso extraordinario  con los depositantes, ya que ni siquiera sus más acérrimos enemigos han refutado esa preocupación: la de honrar esas obligaciones.