Un Pellizquito a un “Banquero de los Nuevos”

Por Alexis Js. Acosta Genao

Otro caso que recuerdo fue el de un “banquero” de los “nuevos” que aparecieron en ese periodo turbulento, y quien habia instaurado en su banco una especie de Banco Central mediante el uso de un float creador de dinero a través de Fondos en Tránsito.

Este personaje, se ufanaba, una noche en que me encontraba cenando en un restaurant italiano en la George Washington de la capital, de que manejaba cuentas millonarias en su banco, y que un sólo cliente, cuyo nombre mencionó, incluyendo el apellido, le tenia depositado “una millonada” en cuenta corriente, divulgando de refilón el banco en el cual yo laboraba.

En realidad no hubiese existido nada anormal, pero cuando el “banquero” trajo a colación el nombre del Puente Ozama, mis oídos se orientaron a escuchar a este personaje, cuya indiscreción delataba la forma como hacia “banca”.

Al otro dia temprano examiné la cuenta del cliente común, y me di cuenta inmediatamente de que estábamos en presencia de un “Puente” mas grande que el Duarte.

Cuando evalué el riesgo bajo el escenario “Si Devolvemos y Nos Devuelven”, quedábamos “abajo” con un sobregiro cercano a los $200,000, que era una suma considerable en ese entonces.

Inmediatamente comencé una labor silenciosa de observación de los balances de nuestro cliente, los días hábiles para devolver, y qué cantidad del puente iba quedando en nuestra entidad con saldos positivos.

Decidí entonces darle un “pellizquito” al cliente; le devolví varios cheques por valor de cerca de $25,000, pero lo hice, no “Por Refiérase al Girador”, es decir, por falta de fondos, ni por el concepto “Fondos en Tránsito”, (si hubiese utilizado estas razones se me hubiese espantado) sino por otras razones válidas (para evitar una demanda legal) contenidas en el reglamento para devolver, pero que en realidad fortalecían la imagen prudente de mi banco ante el “puentero” (kiter), tales como “Firma Difiere”, “Valor en Letras No Concuerda con Cantidad”, “letras Ilegibles”, razones valederas que se podían justificar en una Corte de Justicia.

En realidad, este mecanismo que usé era un test, una prueba, de la fortaleza de los anclajes del “puente”; si no nos devolvían, en realidad el “banquero” a que hice mención mas arriba, tenia plena confianza en lo que él estaba haciendo, y en el “puentecito”.

Una vez pasado el riesgo que teniamos bajo el esquema supra mencionado, esto es, “Si Devolvemos los Cheques que Nos llegaban y Nos Devuelven los Nuestros”, procedi a devolver todos los cheques, provocando rayos y centellas que causaron la cancelación del “banquero”.

Llamé al presidente del banco y le expliqué que los puentes podrían hacer colapsar a su entidad al actuar como la carcoma sobre su estructura financiera, y era, además, una desconsideración a la competencia y un acto de agravio contra la honorabilidad de la banca.

(En el Banco Cibao creamos un sistema computarizado para conocer el riesgo [exposure] con cada uno de los clientes de cuenta corriente. Este software fue desarrollado internamente por los Ingenieros de Sistema del Banco, encabezados por el brillantísimo Ingeniero de Sistemas, Eridanio Rodriguez. De esta manera sabiamos la cantidad exacta de los potenciales sobregiros en la eventualidad de que los oficiales de plataforma autorizaran el pago por caja, y/o a través de la Cámara, de efectos presentados. Ese reporte debia estar en mi escritorio a las 8 AM, todos los días. Estos programas fueron pulidos y trabajados consistentemente, y las pérdidas prácticamente inexistentes, es decir, no quedábamos “abajo” en la eventualidad de que la competencia nos devolviera fondos pagados contra cheques en tránsito.

El desarrollo de ese software y su aplicación fue una obsesión personal a la que dediqué muchas horas-hombre, y noches, hasta perfeccionarlo. Es este escenario potencial de devoluciones de cheques por los bancos de la competencia por concepto “Fondos en Tránsito”, que deben mover a suprema cautela a cualquier entidad financiera no monetaria que desee convertirse en monetaria, como por ejemplo las Asociaciones de Ahorros y Préstamos, cuya incursión en el sector monetario ha sido considerada, debido no sólo a este tipo de riesgo, sino también por la necesidad de una estructura operacional extremadamente compleja en la que los recursos humanos calificados es la principal limitante.

Esta transición, es decir, de financiera no monetaria a monetaria, es un paso que hay que pensarlo muy bien, pués hay que dedicarle mucha atención y tiempo al monitoreo de las transacciones de depósitos a la vista, porque aún si existiese esa supervisión interna, en tiempos volátiles en la tasa de cambio, o normales, aparecen individuos desaprensivos, de gran habilidad y dedicación, que se aprovechan del menor descuido del banquero para hacerle pasar un mal momento a él y la institución, y llevarlos en un viaje al vacio.

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